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-¡Identifícate! -replicas-. Quizás entonces sepas algo que alegrará tu corazón.
Lentamente, el hombre sale de los peñascos. Alza una mano y otros veinte, quizá más, aparecen en lo alto de la garganta. Varios están armados con arcos, que apuntan hacia ti con las flechas aprestadas. Estos hombres visten justillos y pantalones de montar de cuero rojo y cada uno porta un verdadero arsenal de armas sujetas a su cintura o al pecho. Son guerrilleros eruanos.
-Vengo de la corte del Príncipe Graygor -dices, amplificada tu voz por la acústica natural de la garganta-. El ejército de Eru y los aliados lencianos han rechazado al enemigo hasta Cetza. Es inminente una batalla y la victoria será nuestra.
-Tus noticias resultan rancias a nuestros oídos -te replica- y el Príncipe no enviaría a un Rastreador para decirnos algo semejante.
Los guerrilleros se mueven inquietos y te miran, cada vez más suspicaces.
-No es mi objetivo traer noticias. Vengo a solicitar la ayuda de Sebb Jarel -respondes.
El portavoz de los guerrilleros hace una señal a los demás y una sección se esfuma. Reaparecen a caballo en la boca de la garganta y te indican que te acerques.
Si posees un Látigo, pasa al 185.
Si no tienes ese Objeto Especial, pasa al 342.
