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El aire azota tu rostro cuando, tras el impulso, saltas sobre la sima. Luego, con un impacto sonoro, llegas al otro lado entre raíces y zarzas y ruedas para aminorar el choque. Los espinos arañan tu cara y tus brazos (pierdes 2 puntos de RESISTENCIA), pero has logrado tu empeño. Tan pronto como te recobras, revisas tu equipo y penetras en el bosque espectral.
