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Llegas al cuartel general del rey Sarnac sólo para descubrir que no se encuentra allí. Ha asumido personalmente el mando de sus caballeros montados y les ha lanzado contra los refuerzos enemigos. Desde lo alto de la colina puedes ver que en las praderas al sur de Cetza se desarrolla una gran batalla de caballería. Entre las veloces líneas de los jinetes de armadura, en el corazón mismo de la pelea, ondea el pabellón real. Te sería imposible llegar hasta el rey y pedirle que salvara al Príncipe.
Preocupado por el tiempo que has perdido, haces volverse a tu caballo y te diriges a donde se hallan las reservas del Príncipe, resuelto ahora a asumir su mando.
