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Cuando se quiebra cada varilla, desaparece su haz y la bola de fuego se debilita. Comienza a brillar a través de las llamas malignas y verdosas la luz dorada de las Piedras de la Ciencia y, cuando Paido ha destruido ya la mitad de las varillas, una de las Piedras cae en tus manos. Inmediatamente una oleada de energía recorre tu cuerpo, llenándolo de fuerza renovada, mientras se agudizan tus pensamientos y percepciones. Animas a gritos a tu compañero y éste alza la cabeza para replicar. Pero sus palabras quedan ahogadas por una voz áspera y terrible.
