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Tu golpe es fuerte y mortalmente preciso. Abre el pecho del lobo y parte en dos su corazón, lanzando a la bestia, bañada en su propia y horrible sangre, a lo más denso de la maleza.
Jadeante por el esfuerzo y temeroso de lo que aún pueda acechar entre las sombras, reúnes tu equipo y sigues a Jarel. Está ansioso de alejarse de los lobos muertos antes de que el olor de su sangre atraiga a más de su clase o a algo peor.
