163
La Guardia de Palacio avanza majestuosamente por el campo de batalla, alzadas sus lanzas como las púas de un puercoespín de acero, ondeando al viento sus gallardetes rojo y gualda. El enemigo la recibe con una lluvia de flechas, pero los eruanos parecen ignorarlas, prosiguiendo impertérritos. Mas cuando alcanzan la zanja la continua ofensiva de saetas comienza a aclarar sus filas. No reducen por eso el ritmo de su avance y el Príncipe ordena cargar. Los caballeros bajan sus lanzas cuando llegan al pie de la colina. Un regimiento de Drakkarim los aguarda y el estallido de un rayo brota del muro del templo. Retrocedes cuando desciende colina abajo, pero milagrosamente falla el blanco y sólo lanza al aire barro calcinado y los cuerpos de los ya caídos.
![]() |
||
Resuena el grito de guerra del Príncipe y sus caballeros acometen a los Drakkarim como una ola contra un muro de picas. El Príncipe y un pequeño grupo de los más audaces logran abrir brecha y galopan hacia el templo mientras los demás caballeros traban feroz combate cuerpo a cuerpo. El Príncipe y los suyos llegan al templo y los ves desmontar y penetrar en las ruinas. Tal bravura despierta tu admiración puesto que saben el peligro mortal que allí acecha y, sin embargo, le hacen frente sin titubear.

![[ilustración]](small1.png)