159
-Justo lo que pensaba -declara el sargento con voz airada-. Es el látigo de Halgar. Y, a juzgar por estas manchas de sangre, no lo entregó de buena gana.
Al oír aquello los demás guerrilleros echan mano de sus espadas y adviertes el brillo asesino de sus miradas. Comienzas a explicarte, pero se niegan a escuchar. Desenvainan sus armas y te rodean lentamente. (Borra el Látigo de tu lista de Objetos Especiales).
Si deseas sustraerte al combate, pasa al 39.
Si prefieres hacerles frente y pelear, pasa al 118.
