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Una súbita calma desciende sobre el bosque en torno de ti cuando el último de los fantasmas es rechazado por tu ataque. Pero el silencio es pronto quebrado por un aullido espantoso que procede de algún lugar bajo tus pies. Quebrantado por el combate y ansioso de rehuir cualquier otro choque con los espíritus malignos de esta isla, te lanzas a toda prisa por el bosque hacia el este.
