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Empujas con el pie la puerta de la torreta y un haz de rayos solares ilumina el sombrío interior. Lentamente el hombre alza su rostro, ajado por la intemperie, y una sonrisa suaviza sus toscos rasgos cuando reconoce el uniforme que vistes.
-Bienvenido, Rastreador -dice con su recio acento eruano, que resuena en la vacía y pétrea estancia-. Soy Halgar de Pirsi. Ven y comparte mi humilde yantar en celebración de nuestra victoria sobre los Drakkarim.
Parte en dos el ave asada y te arroja una mitad. Sabe deliciosa.
-Te vi llegar -declara mientras enjuga la grasa de su boca con el dorso de su mano encallecida- y aposté conmigo mismo a que desayunarías aquí. ¿Hacia dónde te diriges?
Dudas en responder, pero tu básico sexto sentido del Kai te dice que este hombre es honrado.
-Voy a Pirsi. Tengo orden de ver a Sebb Jarel -replicas, esperando que te diga en dónde podrás hallar al jefe de los guerrilleros.
Halgar empequeñece sus ojos verdemar y, meditabundo, se frota el mentón.
Si posees la Disciplina del Magnakai de Invisibilidad, pasa al 331.
Si no tienes esa Disciplina, pasa al 267.
