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Los ásperos gritos de los soldados y el sonido belicoso de las trompetas anuncian los preparativos de un asalto por el puente natural. La infantería acorazada se dispone en formación de cuña y aguarda la orden de avanzar hacia un parapeto de troncos y tierra que ha sido alzado para proteger el atrincheramiento de las tropas de vanguardia en el propio puente. Estos guerreros salen a la carrera de sus posiciones, sosteniendo sobre sus espaldas inclinadas curvos escudos de madera con que parar la lluvia de flechas que llega de las almenas. La puerta de hierro se halla a menos de treinta metros del parapeto, trecho que cubren los cadáveres de los caídos en anteriores asaltos.
Acompañas al Condestable Adamas cuando se abre camino entre las densas filas de infantes y entras en una trinchera zigzagueante que se dirige al puente natural. Se detiene junto a un refugio abierto en una de las paredes de la trinchera y habla allí con un capitán tendido que cuida su brazo roto. El oficial herido le entrega una bolsa de cuero y Adamas prosigue por la fortificación hasta llegar al centro del puente natural. Allí os ponéis ambos a cubierto con la vanguardia y observáis por una rendija del muro de troncos la formidable entrada de Torgar.
