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El oso te observa de buen talante y alza su pata ensangrentada. Introduce con cuidado una afilada garra bajo la correa de tu mochila y te pone en pie. Tras haber sido testigo de la fuerza y la ferocidad de este animal, te asombra cuán manso se muestra bajo la influencia de tu maestría del Kai. De repente, algo en el aire le inquieta y adviertes que desea abandonar este lugar y que le sigas.
Si quieres ir tras el oso, pasa al 58.
En caso contrario, pasa al 3.
