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Reparas en una húmeda mazmorra y en un prisionero sentado con las piernas cruzadas en el frío suelo de piedra. Su oscura piel se halla cubierta de pequeñas cicatrices y su trenzado pelo cubierto de mugre y de sangre seca. Alza fatigosamente su cabeza y sus ojos tan brillantes como los de un gato relucen a la luz de la antorcha. Al instante reconoces sus rasgos característicos: es un Vakeros, un guerrero-mago, natural de Dessi.
Retrocedes para examinar la cerradura y adviertes que la llave de esta celda cuelga de un gancho junto a la puerta.
Si deseas abrir la celda y liberar al prisionero, pasa al 269.
Si decides ignorarle y proseguir, pasa al 189.
