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Una maligna sonrisa se extiende por el rostro de Roark cuando finalmente acude en su ayuda el señor de los Demonios. Asestas un golpe a ese ser pero sólo sirve para que haga pedazos tu arma. Irritado por tu audacia, Tagazin salta sobre ti y hunde profundamente sus colmillos en tu pecho. El dolor estalla en todo tu cuerpo pero pronto mengua con el frío entumecedor de la muerte.
Tu vida y tu búsqueda concluyen aquí.
