El Caldero del Miedo

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-¡Deja tu arma, mortal, pues tengo poder suficiente para pulverizarte en átomos invisibles!

La reptiloide alza su mano palmeada y de la oscuridad de una docena de arcos asoman relucientes tubos de cristal, cada uno cargado con un haz de terrible energía y apuntando hacia ti.

-¡Dime a qué viniste antes de que se agote mi paciencia! -grita.

De mala gana envainas tu arma y obedeces su orden.

Pasa al 256.

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