78
Sólo unas cuantas piedras enhiestas pueden brindar un sitio en donde ocultaros Banedon y tú con los corceles y están muy cerca de la carretera por donde tiene que pasar la patrulla de caballería.
Aguardas en tensión mientras el resonar de los cascos se hace cada vez más fuerte. De repente tu caballo se encabrita, asustado por una culebra que se ha enroscado en una de sus patas delanteras.
Si posees la Disciplina del Magnakai de Control Animal, pasa al 167.
Si no posees esa destreza, pasa al 290
