El Caldero del Miedo

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Adviertes que esos seres tienen la capacidad de comunicarse telepáticamente, aunque ésta sea una de sus destrezas menos desarrolladas. Quien les manda parece ser una hembra. Es mayor y más clara de color que el resto. Te arriesgas a llamarla telepáticamente y responde volviendo la cara hacia ti. Cuando sus compañeros advierten lo que ha suscitado su atención, chillan de miedo y se precipitan escalera abajo, llevando con ellos el huevo que sostienen cuidadosamente en sus manos palmeadas. Pero ella se queda y te habla con su mente.

-Eres diferente de los demás humanos que se han aventurado en nuestro terreno. ¿Qué es lo que buscas? ¿No te inquieta lo que les sucede a aquellos de tu especie que se atreven a venir?

La reptiloide te señala el extremo del edificio en donde entre las sombras se acurrucan unos vampiros. La piel se te pone de gallina cuando comprendes que hubo un tiempo en que fueron hombres como tú.

-Busco la Piedra de la Ciencia -replicas audazmente-. Soy Lobo Solitario, Señor del Kai y anhelo la sabiduría de Nixator con la que pueda vencer a la pléyade de sus enemigos y salvar a mi pueblo de la destrucción.

Su áspera mirada se enternece un tanto cuando tus palabras orgullosas penetran en su mente. Percibes tristeza en ella pero responde con palabras jubilosas.

-Tu empresa alcanzará buen fin, como le sucedió a tu antecesor hace muchos siglos. Hemos aguardado largo tiempo tu llegada, Skarn, y cumpliremos nuestro deber con Aquél que nos otorgó la vida.

Sin ningún signo exterior te pide que la sigas y obedeces sin titubear.

Pasa al200.

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