75
Es un gran edificio de rojizas piedras labradas, con ventanas de vidrios romboidales. Pasas bajo los arcos de la entrada y asciendes por la magnifica escalinata enlosada. Golpeas dos veces el historiado aldabón de hierro. Minutos más tarde la puerta se abre para mostrar a dos hombres en el umbral. Uno es Chiban, de barba grisácea y figura aristocrática; el otro, para gran sorpresa tuya, es tu compañero Banedon.
-¡Lobo Solitario! -exclama el joven mago con voz cargada de sorpresa y satisfacción-. Ya veo que estás libre, ¿pero cómo?
-Lo mismo podría preguntarte yo, Banedon -respondes con una sonrisa.
-Supe que había sido detenido mi antiguo discípulo e hice gestiones para que le pusieran en libertad. Hablábamos ahora del modo de conseguir la tuya pero parece que ya no son necesarios tales planes -explica Chiban, cerrando con cuidado la enorme puerta.
Se vuelve hacia ti y dice amablemente.
-Me siento honrado al verte, Señor del Kai. Banedon me ha hablado de tu búsqueda y te ayudaré en cuanto pueda en tu indagación.
El gran mago os indica que le sigáis y os conduce hasta su despacho. La estancia se halla guarnecida por grandes estanterías de madera, enteramente llenas de libros y papeles. En el centro hay una amplia mesa redonda, cubierta por completo con útiles de sus investigaciones mágicas. Logra despejar un espacio en tal hacinamiento y ruega que os sentéis.
-Tenéis que estar hambrientos después de tan largo viaje y de todo lo que habéis sufrido. ¡Hala, comed y disfrutad!
Por un instante ese espacio es iluminado por un débil resplandor que, cuando se extingue, deja a la vista una copiosa comida. Si has perdido hasta ahora puntos de RESISTENCIA en tu aventura, podrás recobrar 3 al degustar los deliciosos manjares.

