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Cuando el último de los enemigos cae ante tus golpes certeros saltas al caballo. Banedon se ha lanzado ya al galope. El ropón suelto que viste ondea a su espalda como un par de alas azules. Instintivamente espoleas a tu cabalgadura y vas tras él, huyendo del campo de batalla al tiempo que aparecen más jinetes.
