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La Vereda se torna cada vez más estrecha y sombría a medida que asciende hacia la puerta oriental. Por allí baja, al mando de una patrulla, un oficial que luce una plateada cota de malla. En cuanto te ve, ordena a sus hombres que dispongan sus arcos.
-¡Ríndete o morirás! -grita al tiempo que apuntan a tu corazón las saetas de dieciocho arcos.
Si deseas rendirte a la patrulla, pasa al 192.
Si deseas volverte y echar a correr, pasa al 211.
