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Las paredes irregulares de esta cámara pétrea se aproximan hasta un punto en donde la boca de un túnel desaparece abruptamente en la sólida roca negra. Penetras en el túnel, cuidando de controlar tu descenso, mientras te deslizas hacia una luz tenue y temblorosa que señala el final de la galería. A medio camino oyes un retumbar como el de un lejano terremoto. Entonces aparece una grieta en el techo y cae sobre ti un diluvio de polvo y de cascotes que te sofocan y ciegan.
Si posees la Disciplina del Magnakai de Concentración, pasa al 118.
Si no posees esa destreza, pasa al 291.
