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Cuando tus ojos se acostumbran a la extraña penumbra verde-azulada, adviertes, a unos cien metros de distancia, algo extraño en la orilla. Te acercas cautelosamente y ves que es la cuerda de la que antes colgaba la plataforma. Ésta se halla ahora en el fondo del lago pero parte de la cuerda cayó en tierra. La examinas y adviertes que fue cortada con una hoja afilada. La sorpresa del descubrimiento desata las palpitaciones de tu corazón y te afanas por desentrañar quién pudo cometer este acto deliberado de sabotaje. Sabes que sólo un individuo haría tal infamia.
