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Haces avanzar lentamente a tu caballo por la impenetrable negrura hasta que a la izquierda divisas un rastro de luz. Te concentras en la extraña luminosidad hasta que eres capaz de identificarla. Un enjambre de moscas fosforescentes zumba sobre un charco de un líquido lechoso que burbujea de una grieta en el suelo del túnel. Tu caballo alza la cabeza, husmea el aire fresco y lanza un relincho de temor porque algo extraño se mueve entre las lejanas sombras.
