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Los aldeanos zumban en torno de ti como langostas hambrientas, suplicándote que les compres sus humildes artículos. La mayoría de los cestos contienen alimentos de un aspecto grasiento y repulsivo y jarritas de barro llenas de boza, un vino amarillento con sabor resinoso. Los que son demasiado pobres para tener algo que vender simplemente tienden sus manos e imploran una limosna. Por cada Corona de Oro que gastes aquí podrás adquirir dos comidas o una Jarrita de Boza.
Si deseas entregar a los pedigüeños algún dinero, pasa al 163.
Si decides volver a montar en tu caballo y proseguir el viaje, pasa al 52.
