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Empujas la puerta con el hombro y avanzas por el pasillo que se extiende al otro lado. Pero menuda sorpresa la que te espera: al final del corredor dos reptiloides arrodillados sostienen sobre sus hombros escamosos una larga barra de vidrio, rodeada de tubos y de relucientes botones metálicos. El terror se apodera de ti cuando adviertes que la barra está cargada con un rayo energético y que apunta a tu pecho.
Si posees la Sommerswerd, pasa al 295.
Si no posees ese Objeto Especial, pasa al 152
