319
Los mercenarios exigen una Corona cada uno antes de escuchar siquiera tu pregunta. Les pagas lo exigido (acuérdate de restarlo de tu Carta de Acción) e inquieres si se halla detenido allí un hombre rubio del norte vestido con prendas azules.
-Aguarda -dice el soldado barbudo, y entra en el cuartel.
De repente su compañero arremete contra ti con la vara de su alabarda. Instintivamente te apartas, rehuyendo lo peor del golpe pero de todos modos te ha alcanzado en la sien y quedas aturdido. Pierdes un punto de RESISTENCIA.
-¡Ahí está! -declara el barbudo, que ha reaparecido con una docena de sus compañeros-. No le dejéis escapar. Le buscan en la puerta meridional. Parece que ha armado allí cierto jaleo.
Te rodean con un círculo de lanzas y te conducen a la torre de la puerta meridional. Por el camino oyes al mercenario barbudo decir a otro soldado:
-¡Si no hubiera tratado de sobornarnos con moneda del norte, habría pasado inadvertido!
