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De repente te ves bañado en una luz blanca que brota de unos orificios abiertos en el techo de piedra. Al instante adviertes que veinte metros por delante de ti acaba la escalera. El pasillo que se extiende más allá conduce a una puerta entreabierta. Tras la puerta, dos reptiloides sostienen sobre sus hombros una enorme barra de vidrio, rodeada de tubos y de relucientes botones metálicos. El terror se apodera de ti cuando adviertes que la barra está cargada con un rayo energético y que apunta a tu pecho.
Si posees la Sommerswerd, pasa al 27.
Si no posees este Objeto Especial, pasa al 152.
