299
El ermitaño os conduce hasta la garganta y luego por el lecho seco de un arroyo. Así llegáis ante una cueva, parcialmente oculta por un desprendimiento de rocas.
-Entrad en el túnel y no os desviéis. Pronto llegaréis a un lugar cerca de la capital.
Antes de que puedas darle las gracias, se vuelve y se marcha, ansioso por retornar al calor de su cabaña.
