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Los desdichados mendigos se sienten abrumados por tu generosidad y sus semblantes lastimosos brillan de felicidad tan pronto como comparten tu oro. Una anciana te tira de la manga y con un dedo ganchudo señala una chocita de madera apartada de las demás. Dice que allí vive su chamán, el santón de la aldea. Se brinda a llevarte hasta él para que te dé su bendición.
Si deseas ir con la vieja, pasa al 180.
Si decides rechazar el ofrecimiento y abandonar la aldea, pasa al 52.
