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La privación de la vista, mientras desciendes por este negrísimo vacío, es compensada por tu percepción del Kai que se torna más sensible y aguda. En tu mente se forma una imagen de los acontecimientos que se desarrollan alrededor del Caldero. Ves el torno y las caras de los guardianes del Senado que van soltando la cuerda de la que pende tu plataforma. Se les une otro individuo que ha acudido a ayudarles. Ocupa su puesto al borde del pozo y aferra la cuerda. ¡Pero en su mano oculta una hoja afiladísima! Se te agarrota de pavor la garganta cuando observas el malévolo rostro del senador Chil.
