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Abres febrilmente la mochila y te apoderas de la redoma.6 Tan pronto como tragas un puñado de píldoras azules, disminuye el dolor de tus pulmones y una oleada de fuerza vigoriza tus aletargados miembros. A través de los poros de la piel tu cuerpo está absorbiendo el oxígeno de las aguas que te rodean. Con brazadas resueltas, te elevas entre las negras aguas y llegas a la superficie. La lejana orilla brilla tenuemente en la penumbra mientras nadas hacia allá tan aprisa como te lo permiten tus helados miembros.
Dolorido y entumecido, sales del lago y te dejas caer sobre las lajas esponjosas de la orilla.
Si posees la Disciplina del Magnakai de Adivinación, pasa al 298.
Si no posees esa destreza, pasa al 41.
