El Caldero del Miedo

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Estás desenvainando tu arma cuando Banedon te murmura:

-Sígueme.

Los batidores nada han oído y sus ojos siguen la caída del arma hasta el suelo. En ese instante Banedon recita las runas de un sortilegio de su hermandad y de su mano extendida brota un alud de fibras viscosas. El sargento y una docena de sus hombres se ven atrapados en una red de tiras pegadizas que les retienen a ellos y a sus caballos en el lugar en que se hallaban. Banedon espolea a su caballo ante la sorpresa de los que han escapado al sortilegio y tú galopas tras él. Un puñado de batidores os persigue por la carretera, pero vuestras monturas son mucho más rápidas y ellos pronto renuncian a la persecución y regresan para liberar a sus compañeros.

Sólo aflojáis la marcha cuando ya han desaparecido de la vista las piedras enhiestas y los batidores.

Acuérdate de borrar un arma de tu Carta de Acción antes de proseguir tu búsqueda.

Pasa al 213.

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