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Los mendigos comienzan a disputarse ruidosamente las monedas y te zarandean por uno y otro lado a medida que la discusión se transforma en una airada pendencia. Banedon te tira del manto y te arranca de allí cuando parecen dispuestos a matarse por tu limosna.
-En Anari la generosidad puede ser a veces una imprudencia -declara mientras montáis en vuestros blancos corceles y os alejáis de la aldehuela.
-Y costosa -respondes, al reparar en que tu mochila está desgarrada. Por desgracia, los mendigos te han robado los artículos que figuraban en tercer y cuarto lugar en tu lista de Objetos de la mochila. Bórralos de tu Carta de Acción antes de proseguir viaje a Tahou.
