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La taberna está repleta de villanos de rostros patibularios que ríen y se jactan de sus fechorías mientras beben cerveza. Cruzas entre esa turba y te sientas en el extremo de una mesa, tan lejos como puedes de la puerta. Se te acerca un individuo delgado y fuerte, de rizados y negros cabellos. En una mano lleva una jarra de espumosa cerveza. Has ocupado su sitio y está resuelto a recobrarlo.
Si escapaste de la torre de la puerta meridional, pasa al 164.
Si no es ése el caso, pasa al 315.
