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Tiendes tus manos para aferrarte a la escala, pero el frío ha entumecido tus manos. No puedes sujetarte a la escala y con un grito de angustia te deslizas de espaldas al negro abismo. Tu grito se prolonga hasta que, sesenta metros más abajo, te estrellas contra una húmeda y helada avenida de Zaaryx.
Tu vida y tu aventura acaban aquí.
