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-Vigiladle bien, muchachos -ordena el oficial a sus hombres mientras estos se apoderan de tu persona-. Los de la puerta meridional buscan a este nórdico. Al parecer ha cometido algunas fechorías.
Te conducen a lo largo de la Vereda de la Muralla Oriental. Minutos más tarde, llegáis a la torre y el oficial te entrega a las garras de la enfurecida guardia.
