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-¡Sígueme! -grita Banedon, cuando salta a su caballo, pasando sobre los cadáveres de los atacantes que has matado, y huye carretera adelante.
Ha salido ileso del combate; lanzó una mágica red de tiras pegadizas sobre una docena de soldados y sus caballos y les atrapó antes de que tuvieran tiempo de alzar sus lanzas contra él.
El sargento y los restantes hombres os persiguen mientras corréis hacia el norte por la carretera. Pero pronto les dejáis atrás y el sargento ordena detener la persecución, volviendo a las piedras enhiestas para liberar a los atrapados.
Sólo aflojáis la marcha cuando ya han desaparecido de la vista él y los suyos.
