169
Tu caballo se encabrita, enloquecido por el olor rancio e insoportable de la sangre derramada del monstruo. Salta sobre el cuerpo del muerto Trasgo de las Cavernas y el corcel de Banedon va tras el tuyo. Galopáis desenfrenadamente por el túnel, pese a los numerosos obstáculos que halláis en el camino. De repente dejáis atrás el sofocante pasadizo y percibes la frescura del aire nocturno; habéis escapado. Desde la ladera de una colina boscosa contemplas una aldehuela llamada Varta, que se alza al borde de la llanura de Tahou.
Esa llanura comprende una faja de huertos de unos dos kilómetros de anchura, junto al gran foso que rodea la capital. Varta se halla desierta. Su población masculina ha buscado refugio tras las murallas de la ciudad mientras que hace ya tiempo que mujeres y niños se fueron hacia el sur en busca de la seguridad de Navasari. Cuando cabalgáis por la abandonada aldea y descendéis a la llanura distingues maravillado por vez primera la antigua urbe.
