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Sacas el petardo de tu bolsillo y lo lanzas con toda tu fuerza a las fauces entreabiertas. El petardo estalla contra un colmillo de sable entre una erupción de llamas que abrasan la boca del monstruo. Se encabrita angustiado y su pesada cabeza escamosa se estrella contra el techo. El impacto es ensordecedor. Después la bestia se desploma.
Con una energía que es obra de tu desesperación, concentras todas tus destrezas del Kai en la tarea de accionar el mecanismo de la cerradura. Semejante esfuerzo te priva de 2 puntos de RESISTENCIA, pero tu tenacidad tiene su premio.
