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Concentras tu desarrollada maestría del Kai en las llamas que envuelven lo alto de la escalera. Al cabo de unos segundos se agitan y se extinguen, permitiéndote llegar sin peligro hasta el primer piso. El capitán está acurrucado sobre su hermano, protegiéndole con su cuerpo de los cascotes que caen del techo. Rápidamente le pones en pie y le indicas que te ayude a sacar de la casa a su hermano herido. Al llegar a la calle el techo se desploma y todo el primer piso es pasto de las llamas.
-Te debemos nuestras vidas -declara agradecido el capitán mientras sus hombres depositan a su hermano en un carro abierto-. Debo regresar a mi puesto en la puerta del norte. ¿Vienes conmigo? Me sentiría honrado, peleando a tu lado.
Si deseas ir con el capitán a la puerta del norte, pasa al 108.
Si optas por declinar su ofrecimiento, sigue por la calle hacia la puerta de poniente; pasa al 179.
