El Caldero del Miedo

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Pronto llegáis a una parte de la ciudad que Banedon conoce bien. Bordea un extenso parque público llamado el Jardín del Arco Iris en razón del gran número de flores extrañas y abigarradas que allí hay. En el parque acampan ahora los que han respondido al desesperado llamamiento del Presidente para la defensa. Los supervivientes de las poblaciones de Resa y Zila se han unido con los leñadores vestidos de verde del bosque de Daroga, con los aguerridos habitantes de la sierra de Chah y con los ribereños del río Churdas para formar regimientos que refuercen la guarnición de Tahou. Sobre las tiendas que llenan el gran parque y a la luz vacilante de numerosas hogueras ondean sus banderas desgarradas en los combates.

Frente a la entrada se alza la Casa de los Sastres. Dobláis hacia una avenida que flanquea esta imponente mansión, atravesáis el Distrito del norte por varias callejuelas transversales y por fin llegáis a la calle de la Sanguijuela, justo enfrente de la casa del mago Chiban. Es un gran edificio de rojizas piedras labradas, con ventanas de vidrios romboidales que a la luz de la luna brillan como ojos de gato. Pasáis bajo los arcos de la entrada y ascendéis por la magnífica escalinata enlosada que concluye en una negra puerta de roble. Banedon golpea con el aldabón y aguardáis pacientemente a que se abra.

Minutos más tarde la gran puerta gira y contempláis la aristocrática figura de Chiban recortada en el umbral. Es un hombre de ojos vivos y cabellos grises que os acoge con sorpresa y satisfacción.

-¡Banedon! -exclama, como un padre que se reuniera con un hijo perdido durante largo tiempo-. Cuánto me alegro de verte. ¿Pero qué es lo que te trae a Tahou en momentos como éstos? ¿Has acudido a brindar tus servicios en defensa de nuestra ciudad en peligro?

-Mis servicios se hallan a tu disposición, mi señor Chiban -replica Banedon, inclinándose respetuosamente ante su antiguo mentor-. Pero también he vuelto a tu honrada mansión para solicitar ayuda en favor del rey Ulnar de Sommerlund. Permíteme que te presente a mi compañero Lobo Solitario.

Chiban te dirige una mirada cordial al tiempo que te sonríe:

-Me siento honrado al conocerte, Señor del Kai -dice-. Sé lo que buscas y te ayudaré en cuanto pueda en tu indagación.

Os hace signo de que entréis y luego la puerta se cierra, aparentemente por sí sola. Seguís a Chiban hasta su despacho. La estancia huele a cerrado y se halla guarnecida por grandes estanterías de madera enteramente llenas de libros y papeles. En el centro hay una amplia mesa redonda cubierta por completo con útiles de sus investigaciones mágicas. Logra despejar un espacio en tal hacinamiento e indica que os sentéis.

-Tenéis que estar hambrientos después de tan largo viaje hasta aquí. ¡Hala, comed y disfrutad!

Si has perdido hasta ahora puntos de RESISTENCIA en tu aventura, podrás recobrar 3 al degustar esta deliciosa cena.

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