El Caldero del Miedo

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Con la agilidad de una pantera saltas desde la escala oscilante y aterrizas sano y salvo en el centro del estrecho reborde. Avanzas por esa cornisa de piedra negra, cubierta de pedruscos, siguiendo su descenso a través de una capa de neblina que emite una tenue luminiscencia verde-azulada. Bajo la bruma encuentras una gruta en cuyos muros adviertes hondos surcos, como si hubiera sido abierta en la roca viva por una enorme garra.

Cerca del muro hay un montón de harapos. Al acercarte descubres de repente que se trata de algo más: envuelven un esqueleto humano.

Si deseas examinar los restos, pasa al 186.

Si prefieres ignorarlos y explorar el recinto, pasa al 51.

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