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El fornido sargento te arrebata el pergamino y lo examina cuidadosamente. Sin alzar la cabeza inquiere cómo dos hombres del norte se hallan en posesión de una invitación personal de una de las más respetadas familias de Tahou. Cuando Banedon le explica vuestro encuentro con Lortha y que él fue antaño discípulo de Chiban, su marido, un tanto contra su voluntad, el sargento acepta el relato y devuelve la invitación.
-No os apartéis de la carretera y aseguraos de llegar a Tahou antes de que se haga de noche -dice, al tiempo que indica a sus soldados que os dejen pasar-. Han sido avistadas patrullas enemigas en las colinas al sur de la capital. Si no estáis dentro de la ciudad cuando oscurezca...
Pasa rápidamente un dedo por su cuello.
Le agradecéis su consejo y observáis cómo él y los suyos se ponen en marcha hacia el sur. Guardas la invitación y miras con aprensión a Banedon antes de reanudar vuestro viaje hacia el norte.
