El Caldero del Miedo

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Una escarpada senda parte de la cabaña y asciende hasta las colinas. Es un camino harto precario, sobre todo a caballo y anocheciendo. Sólo tus rápidos reflejos y las destrezas del Kai impiden que el caballo y tú caigáis a algunas de las simas que bordean el pedregoso sendero.

Al cabo de un tiempo la senda concluye en una vía más ancha que se dirige de norte a sur. En el suelo hay hecho pedazos un indicador pero instintivamente sabes que el camino del norte lleva a Tahou. Señalas hacia allá y Banedon accede. Cuando te vuelves, sientes de repente que estás siendo observado. Puntitos rojos relucen en la oscuridad y el aire nocturno te trae los aullidos agoreros de malignos lobos hambrientos. Antes de que puedas gritar una advertencia, rasga la noche un terrible chillido; es el grito de guerra de un Giak. Os están atacando.

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