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Los monjes parecen contrariados por tu negativa a comer. Susurran entre ellos y echan miradas inquietas a tu plato intacto. Paido está muy ocupado comiéndose el estofado y sonríe satisfecho al llenar el estómago. Los monjes salen precipitadamente del refectorio y vuelven minutos después en compañía de un anciano que viste túnica negra con capucha. Lleva una vara de hierro también negra.
-¿El Vakero ha comido? -pregunta con voz extrañamente fría y monótona.
-Sí, maestro -responden los monjes-, pero el Señor del Kai no ha querido hacerlo.
Si posees la Disciplina del Magnakai de Adivinación, pasa al 93.
Si no posees esta habilidad, pasa al 128.
