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El Conde repite una vez más su acertijo y deja que el auditorio reflexione unos minutos, pero aun así nadie se atreve a dar una respuesta. Finalmente se guarda la caja de plata y anuncia el final de sus adivinanzas. Al principio los asistentes protestan decepcionados, pero luego demuestran su reconocimiento aplaudiendo con fuerza al Conde, que abandona la taberna.
-Panal de Miel -grita el tripulante-. Dentro de cinco minutos llegamos a Panal de Miel.
Un grupo de labradores recogen sus equipajes, se despiden de sus compañeros de viaje y empiezan a subir la escalera que conduce a cubierta, cuando la barcaza se detiene.
Si deseáis subir a cubierta para verles desembarcar, pasa al 73.
Si preferís quedaros en la taberna, pasa al 236.
