Muerte en el Castillo

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Con gran consternación descubres que el túnel no es más que una cueva poco profunda que alberga una nidada de huevos, cada uno de ellos tan grande como un barril de cerveza. Los huevos reposan sobre un montón de fardos y ropas desgarradas, todo lo que queda de anteriores aventureros que fueron víctimas de la gigantesca culebra. Una furibunda lengua bífida te obliga a salir del túnel, advirtiéndote que puedes correr la misma suerte que esos desgraciados.

Si deseas examinar los huevos más detenidamente, pasa al 148.

Si prefieres buscar un modo de escapar del túnel, pasa al 346.

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