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Te aplastas entre dos de los capullos de seda que cuelgan de la pared y utilizas tu habilidad del Magnakai para enmascarar el calor y el olor de tu cuerpo. La horrible criatura se detiene y sus mandíbulas chascan el aire con frustración. Vuelves la cabeza y examinas uno de los capullos. Un escalofrío te recorre la médula espinal al ver que el interior del capullo contiene los restos podridos de una mujer guerrera.
La súbita impresión te hace respirar con fuerza. Inmediatamente, el gusano se desliza hacia adelante, impulsado por sus cortas y flexibles patas. No puedes hacer otra cosa sino rezar para que no haya descubierto tu escondite.
Elige al azar un número de la Tabla de la Suerte.
Si el número que has obtenido está entre el 0 y el 4, pasa al 109.
Si está entre el 5 y el 9, pasa al 278.
