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No encuentras resistencia y atraviesas con la mano la piel de la burbuja como si la hundieras en el agua. Sin embargo, cuando intentas retirarla, la transparente membrana te oprime la muñeca como una tenaza. Mientras el lobo te clava sus colmillos en las piernas, la burbuja te rodea la mitad superior del cuerpo.
En un horrible minuto eres simultáneamente asfixiado y hecho trizas.
Tu vida y tu misión encuentran aquí un trágico final.
