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Los puños llameantes de la criatura te chamuscan la túnica, pero tu maestría del Magnakai te permite sobrevivir a ese calor abrasador. El ataque es violento, poco preciso, y eludes los golpes sin dificultad. Agachándote por debajo del brazo de la criatura, saltas hacia las llamas, pero la vista del fuego te hace vacilar.
Si quieres penetrar en el fuego, pasa al 204.
Si decides quedarte donde estás y combatir con el hombre en llamas, pasa al 126.
