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Tienes la irresistible sensación de que la entrada está defendida por una trampa. El asqueroso olor te recuerda tu primera partida de caza en las estribaciones de las montañas de Durncrag en Sommerlund cuando sólo eras un iniciado del Kai. Entonces descubriste por casualidad una antigua madriguera de osos que alojaba a una colonia de víboras de las marismas. El hedor que arroja la boca de la cueva es idéntico al terrible olor que despedía la madriguera.
Si quieres entrar en la cueva, pasa al 258.
Si decides volver a la playa, pasa al 30.
